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En
Otero de Escarpizo se unen los
Ríos Porcos y Tuerto. Más abajo también va a su encuentro el
arroyo Argañoso (Brimeda). Por el contrario, las carreteras se
bifurcan en Carneros para seguir paralelas a los ríos.
La Cepeda del agua tiene en este Municipio más
significado que en cualquier otro lugar cepedano. Veintiún
molinos y tres pisones confirman la abundancia del líquido
elemento y la importancia de la fabricación de harina y de
tejidos. Había telares en Villaobispo y una fábrica de harinas
de los Panero en La Carrera. "Presarrey" es el comienzo
de la "Moldera Real". "Presarrey" y "La
Forti" cuya denominación viene de "La
Fortificante", el balneario de aguas medicinales que hubo en
este lugar, acogen a astorganos, cepedanos y veraneantes. Se
pasaban tardes enteras entre el chapuzón y el subir al Castro.
Sobre este castro, situado entre Villaobispo y Sopeña, hay una
curiosa tradición que se entremezcla con leyenda. Se dice que el
patrón Santiago en su peregrinar a Compostela paso por este
lugar, quedando impresas en las rocas del castro las herraduras de
su caballo. Al tomar impulso para saltar, cayó el manto del apóstol
al río sembrándolo de nenúfares.
Cerca de este lugar, en Sopeña,
se acondicionó una playa fluvial
que conserva al espíritu "fortificante" que siempre
tuvo el agua de este Municipio. Entre el balneario de "La
Forti" y la nueva playa fluvial, se levanta el puente de
hierro, construido en 1919.
En el paraje denominado "La Trocha" (La
Carrera) se construyeron galerías para canalizar el
agua hacia Astorga. Emplearon bastante mano de obra.
Brimeda fue fundada por el
Conde Gatón en el 853. Hubo un monasterio antiguo dedicado a San
Martín, del que ya tenemos noticia en el 1061. De su relevancia
da noticia el hecho de que el Papa Alejandro III le enviara una
bula en 1172. En el siglo X fue fundada la Cofradía de San
Esteban de Brimeda. (A. Quintana)
Con estos antecedentes, no es de extrañar que la iglesia actual
de Brimeda sea una de las mejores de La Cepeda.
En el monte de San Blas (Brimeda) dicen que se erigió la ermita
del mismo nombre, que tiene una curiosa leyenda relativa a la
rivalidad de los pueblos.
En Carneros encontramos otro
castro, uno de los muchos que hay a lo largo y ancho de La Cepeda.
Carneros, al igual que las poblaciones cercanas a Astorga, tenía
asignadas funciones para la vigilancia de la muralla astorgana. En
los años 40 funcionó aquí "La Pajera", fábrica que
producía miles de fundas de paja cada día.
Según la tradición y la leyenda, existe en Otero de Escarpizo la
fuente del Carrizal, de origen romano. No obstante, el primer
testimonio escrito sobre Otero se remonta al 1014 en que hay una
donación al monasterio de Santiago de "la villa de Skarpizos
en Oteros del Rey". (A. Natal)
Los nobles Escarpizo y Pernía unieron sus destinos mediante
sucesivos matrimonios entre miembros de ambas familias. El
Palacio de los Pernía-Escarpizo que actualmente
pretende rehabilitar el Ayuntamiento, se construyó probablemente
en el siglo XVI. Una carta de Privilegios de Felipe II (1570) da
testimonio de que los escudos del palacio de Otero tienen galgos
porque sus señores eran nobles y se dedicaban también a la caza.
(A. Natal). Estos escudos u otros similares también aparecen en
la iglesia de Otero de Escarpizo. En la "capilla de los Pernía"
están enterrados algunos de estos nobles. Una lápida tiene la
siguiente inscripción: "Aquí están sepultados los nobles
señores: Antonio Álvarez Escarpizo, Señor que fue de esta
villa, el cual dotó esta capilla para él y sus sucesores.
Falleció el 16 de julio de 1599. Orate por eos".
En esta iglesia encontramos otra lápida también del siglo XVI,
artísticamente grabada.
El retablo de la iglesia y el de la "capilla de los Pernía",
ambos del siglo XVI, tienen pinturas muy valiosas y casi únicas
en La Cepeda.
Los Escarpizo y Pernía fueron
"Señores de las villas de Otero, La Carrera y Villaobispo y
otras". Además de los privilegios que podríamos llamr
mayores, poseían otros bastante pintorescos: "En vísperas
de la Natividad de San Juan Bautista, todos los vecinos de esta
Jurisdicción, por razón de Basallaxe, están obligados a echar
en dos pozos una porción de ramos para que se mantenga en ellos
la pesca, como propios y privativos del mismo Señor, y en el
mismo día están igualmente obligados a enramarle su casa con
ramos verde". (Dalmiro de la Valgoma)
La costumbre de enramar las casas y las calles en algunas fiestas,
es común a casi toda La Cepeda.
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