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Tiene
abundante monte que se espesa hacia el norte, arropado por matas
de arbustos, robles y encinas entre los que se esconden lobos,
corzos y jabalís. De cuando en cuando, encontramos praderas y
terrenos de cultivo. En Vega el valle se ensancha, para mostrar
buenos terrenos de cultivo y diversos frutales; entre la fruta,
destacan las manzanas camuesas, típicas de La Cepeda.
Todavía encontramos alguna "casa de
techo", es decir, con techumbre de paja,- como
ocurre en Porqueros-, aunque abundan más las viviendas de barro,
piedra, teja y pizarra.
Hay varios castros
documentados: El de Vega de Magaz (A. García), en el lugar
llamado "Iglesia caída". De este yacimiento se
extrajeron varias fíbulas que están en el Museo de San Marcos
(León). Encontramos otro castro en Porqueros, sito al oeste del
pueblo y tapizado por la hierba parda. Probablemente el más
conocido es el de Magaz de Cepeda, ligado a la leyenda del "Rey
Margazo". Según dicha leyenda, cuando alguien
encuentre los tesoros y el oro escondido en el castro, aparecerá
el Rey Margazo rodeado de múltiples
signos: Se oirán campanas, se abrirán las puertas, una gran
riada inundará el valle. El Rey de oro, montado a caballo,
aparecerá fulgurante y el primero que lo vea, morirá (B. G.
"Escarpizo").
En la zona de "Pozo Viejo"
parece haber restos de explotaciones romanas de oro, bastante
frecuentes a lo largo y ancho de esta Comarca cepedana.
A partir del siglo XV, La Cepeda aparece dividida en Señoríos.
Concretamente en esta zona, también llamada Valdemagaz,
existieron los "Carrera" y los "Conde de
Catres" (Matías Rodríguez).
En Benamarías aún se mantiene en pie el palacio de esto condes,
rodeado por una gran huerta cercada. Tenía varios escudos de
armas en su fachada. Se dice también que hubo una ermita de
Santiago, una cárcel en forma de torre y una famosa fuente: la "Fuente
de los Señores". Según una Carta de Privilegios
concedida por Carlos III, "en Valdemagaz todos eran
hijosdalgos".
La iglesia de Porqueros resulta
especialmente ilustrativa al respecto ya que en ella se conservan
dos blasones pintados sobre madera, y una bellísima custodia
donada por el Conde de Catres a esta iglesia de San Julián.
Zacos, el pueblo natal del
escritor Eugenio de Nora, luce
orgulloso una magnífica iglesia y una ermita también
interesante. Ambas están perfectamente restauradas y cautivan por
su belleza.
La iglesia se levantó antes del S. XVII (M. Enríquez) sobre
parte de los muros de una iglesia medieval. Guarda una virgen románica
y un magnífico retablo barroco. La ermita está dedicada al
Bendito Cristo.
En Magaz de Cepeda hubo dos
monasterios en los Siglos X y XI, dedicados a
San Dictinio y San Salvador. Actualmente se celebra en
este pueblo una romería el primer domingo de Agosto, al Alto de
la Crucica.
Otra romería que desde siempre ha congregado a personas de
Benamarías, Vanidodes y los pueblos cercanos, es la de
"Las Angustias", entorno a la virgen que se venera
en la iglesia común a estos dos pueblos.
También comparten Benamarías y
Vanidodes el hecho de haber sido tradicional cantera de
músicos: Sus tamborileros y dulzaineros amenizaron durante décadas
las fiestas de La Cepeda.
Desde la carretera de Benamarías
se llega al embalse de "La Raldona",
construido hace más de veinte años con el trabajo de los
vecinos, sin ningún tipo de ayudas oficiales. Actualmente la
administración lo está remodelando para darle más seguridad y
utilidad. Se llega al embalse, atravesando paisajes cuajados de
urces de flor morada y escobas de color verde o amarillo, que
reclaman la atención de las abejas. Tradicionalmente en La Cepeda
se asentaron muchas colmenas.
El agua, los embalses, los ríos, constituyen elementos básicos
en nuestra Comarca. Atraen a los pescadores y a los bañistas,
riegan las tierras de labranza, empujan las piedras de los molinos
o las fábricas de luz (Zacos)
e inspiran a nuestros escritores. En La Cepeda hubo más de cien
molinos.
Para Vega de Magaz en
particular, y para nuestra Comarca en general, la llegada del tren
supuso un fuerte impulso de progreso y crecimiento que alcanzó su
auge en los años de posguerra. Vega se convirtió en un pequeño
emporio industrial, con varios comercios, almacenes de patatas,-
en esta zona son de gran calidad-, y fábrica de harinas. De su
esplendor pasado, conserva el aire capitalino, con su
cine Mª Cristina y calles como la de Florencio Álvarez
delatando la prosperidad de sus inquilinos (Guía de La Cepeda)
Vega de Magaz llegó a tener más de cuatrocientos habitantes, y
algo parecido ocurría en otros pueblos como Porqueros. Desde
Zacos o Porqueros, se recomienda pasear hasta la Fuente
de la Salud, de aguas ferruginosas y benéficas.
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