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| BRIMEDA |
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Repoblado en la primera expedición
del conde Gatón y el obispo Indisclo allá por el año 853,
Brimeda era feudo tradicional del obispado. Hubo un temprano
monasterio dedicado a San Martín, del que constan pocas noticias,
y en el siglo XII ya se mencionaba la explotación de minas de
hierro. Por su parte, el Madoz da una curiosa pincelada:
"Tiene como unas 50 casas de paja, exceptuando la del cura
que es de teja".
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Detalle de Brimeda
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Detalle de Brimeda
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A 6 kilómetros de
Brimeda está el monte de San Blas que linda con varios pueblos.
Allí se erigía la ermita de San Blas, a la que acudían una vez
al año en romería todos los pueblos limítrofes. Cuenta la
leyenda que cada cual se sentía con derecho a la propiedad de los
terrenos y la fiesta siempre terminaba en palestras y peleas.
Preocupados por el cariz de los acontecimientos, los curas se
alarmaron porque además a los nueve meses nacían muchos hijos de
solteras. Así que decidieron suprimir la romería.
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Arco sobre puerta en Brimeda
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Los curas acordaron
que al año siguiente el primer pueblo que se presentara a decir
la misa, aquel se quedaba con el monte. Los vecinos de Brimeda
compinchados con el párroco maquinaron dormir la noche anterior
guardados cerca de tal forma que con el alba ya estaban diciendo
misa. Desde entonces a los Brimeda, se les conoce como "los
raposos", por su astucia. En el barrio por el que se sube a
la iglesia hay una fuente bien empedrada, y al lado el potro para
herrar y la herrería. El templo de abajo es la ermita, aunque es
la que funciona como parroquia. Dentro alberga la figura de San
Blas, de tez casi negra, que según de dice, bajaron del monte de
las disputas. Enfrente, cerrado desde hace años, está un antiguo
caserón abandonado que fue casa rectoral, y donde chillan sin
cesar pardales y golondrina.
El templo erguido en la cuesta es la iglesia de San Esteban. Sólo
hay oficios religiosos una vez al año, en su festividad, y por su
ubicación alejada ha sido blanco repetido de los ladrones de arte
sacro: ya se han llevado una pila bautismal del S. XIX y cinco imágenes
del siglo XVI, éstas sacándolas por un agujero practicado en el
tejado. Algunas han aparecido. Del exterior resalta la espadaña
con una campana gigantesca y un pórtico artesonado. Adosado al
muro norte, como casi siempre los camposantos orientados al norte
- la estampa del viejo cementerio, abandonado a los lirios y
maleza, le confiere un aspecto romántico, becqueriano. Estaba
comunicado con la iglesia por una puerta de arco ahora cegada.
Desde lo alto de alguna cornisa es frecuente sorprender algún búho
vigilando estático los pasos de los visitantes. |
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EXCURSIONES EN BRIMEDA
Un
paseo por su calles tranquilas
permite descubrir muchas casas antiguas de piedra, con corredores
de balaustrada, añejas puertas de cerrajería artesanal con
gateras, con nogales de balaustrada, añejas puertas de cerrajería
artesanal con gateras, con nogales por todas partes.
Brimeda tuvo un momento en que pareció despegar hacia el futuro,
cuando se abrieron las minas de hierro
pero la explotación, duró apenas cuatro años. El hierro se
elevaba por un sólo pozo vertical que alcanzó los 160 metros,
con galenas perpendiculares de hasta 700 metros. Cuando se
suspendió la extracción se dijo que era un paro pasajero, así
que la maquinaria permanece enterrada dentro anegada en agua, sin
que haya vuelto a funcionar. Los restos de escombros, etc., pueden
verse a la salida , por la carretera que conduce a Bonillos,
Requejo, los pueblos azules.
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