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Un bello árbol
de La Cepeda: El Abedul
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Flora
El Roble abunda en La Cepeda, y por debajo de
los 1.000 metros, el encinar. La deforestación ha sido una
practica constante desde mediados del S. XIX. La tala de árboles
en época romana ligada a la explotación aurífera, la necesidad
de sembrar cereales y la venta de leñas han contribuido a esta
deforestación.
Los matorrales son producto de estas continuas talas. Los
piornales y brezales son las formaciones que han sustituido al
robledal, mientras que las jaras, tomillos y otras especies aromáticas
forman el escalón inferior al encinar.
Visto esto, los brezales han sustituido al roble y los "tuérganos"
son el motor que mueve el consumo de energía natural.
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El uso del carbón
mineral ralentizó de alguna manera esta desertización. A mediados
de los años 40, por medio de ICONA, se empezó a rentabilizar las
extensas landas de brezos (improductivas según estos), sustituyéndolas
por pinos. Así surgieron los pinares de Manzanal, Brañuelas y el
cueto de San Bartolo, y con ellos las plagas y los incendios.
El castaño se localiza en La Cepeda alta. También se encuentran
plantaciones de chopos, pero sin poder hablar de producción forestal
controlada.
Las hierbas y plantas medicinales abundan en La Cepeda, como
veremos en un capitulo aparte.
Fauna
Las especie animales que encontramos en La
Cepeda son: jabalí, corzo, zorro, lobo, ardilla, perdiz,
codorniz, liebre y el conejo. En los últimos años se ha
multiplicado el número de jabalíes y de corzos, mientras que las
perdices y liebres están en retroceso. Esto es debido al gran
número de escopetas en la caza menor y al abandono del campo, que
favorece el que los jabalíes encuentren fácilmente alimento y se
escondan fácilmente.
En los ríos se pueden encontrar truchas, barbos, bogas, cangrejos
(en claro retroceso); otras especies voladoras son el águila
ratonera, halcón, urracas, grajos, pardales, jilgueros y cigüeñas.
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