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| SOPEÑA |
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Sopeña de Carneros está
documentada en la antigüedad como "Petra Leve", sin
duda por las rocas pétreas donde se situaba la fortaleza y el
cordón rocoso que la circunda.
La población se distribuye en dos núcleos urbanos divididos por
el río. En el barrio oriental se levanta una ermita que se abre
al culto una sola vez al año, el día de la patrona, la Pilarica.
Tres cosas de interés se encuentran en este pueblo, todas ellas
relacionadas con el agua: la playa fluvial, La Forti y Presarrey
con el castro. De reciente creación es la playa fluvial, heredera
natural de la tradición bañista de la zona, situada en medio del
pueblo. Playa amplia y limpia, tapizada de pradera, aprovechando
un gran remanso del Tuerto, cerca de donde desemboca el arroyo
Argañoso, y sombreada por álamos y sauces. El hecho de
encontrarse a sólo 3 kilómetros de Astorga la hace muy
frecuentada en verano.
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Puente Modernista en Sopeña
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Playa Fluvial en
Sopeña
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A modo de arco
triunfal sobre el Tuerto, se alza el puente de hierro, estructura
metálica de aire futurista puesta de moda después del diseño de
la torre Eiffel. Fue inaugurado el 3 de noviembre de 1919; durante
muchos años en las partidas de mus, los cepedanos envidiaban
tantos por los remaches del puente de Sopeña. Una vez atravesado
el puente, el camino de la izquierda lleva hasta Presarrey y el
Castro.
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La Fortificante en Sopeña
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Presarrey
es un refrescante y acogedor paraje entre fresnos del país,
justo debajo del descarnado castro, popular sitio de baño hasta
que las piscinas hicieron su aparición. Los bañistas- entre
ellos los seminaristas de Astorga- subían a tumbarse a las
elevadas rocas como en una parrilla.
De este recodo el río sangra a la izquierda por la Moldera Real
(o del Rey), y la derecha por un canal de riego. No hace mucho aún
vivía al lado un guarda que se encargaba de la vigilancia y
regulación de aguas, sin embargo las nuevas tecnologías han
hecho posible que ahora las compuertas sean movidas a través de
un ordenador desde Valladolid. La torreta pegada es un pararrayos.
Hay que trepar hasta el crestón rocoso, donde se asentaba el
castro en terreno mitad de Sopeña mitad de Villaobispo. En la Peña
de Santiago están las famosas huellas del caballo de Santiago:
auténticas son seis, las las demás y algunos otros garabatos son
obra de grafiteros bromistas. Se ve la marca ferruña, hendida en
la piedra, de las herraduras orientadas hacia Santiago. Desde este
promontorio en salto gigante, se plantó en Compostela. Al saltar
el manto se le cayó al río, brotando al instante una constelación
de nenúfares que se criaban en esta parte del río hasta hace
poco. Estas leyendas del paso del Apóstol por La Cepeda se
repiten en el tiempo y llegan hasta la última Guerra Civil,
cuando hubo gentes que juraban haberlo visto pasar volando con su
caballo por el cielo. |
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EXCURSIONES EN SOPEÑA
Al antiguo castro, que es un
mirador privilegiado, utilizado por remotos pobladores, y hasta
fechas cercanas subían como en romería muchos habitantes de
los alrededores para celebrar el domingo tortillero.
A la salida, hacia La Carrera,
quedan los restos del balneario de la Forti
-abreviatura familiar
de Fortificante- estuvo en funcionamiento hasta 1934, y aún se
conserva el escenario.
La playa fluvial es un lugar recomendable para bañarse y pasar
las calurosas tardes del Verano.
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Vuestra opinión sobre Sopeña:
http://foro.mcolacepeda.com
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